
Si ganas más de 70.000 € como autónomo, pasarte a una Sociedad Limitada (SL) puede ahorrarte miles de euros al año. Los números son claros: podrías quedarte con hasta 14.000 € más por cada 100.000 € facturados, aprovechando el impuesto de sociedades, la combinación de salario y dividendos, y un mayor abanico de deducciones.
Como autónomo, tus ingresos tributan de forma progresiva: del 19 % al 47 %, según la comunidad autónoma. A eso se suman las cuotas de la Seguridad Social, calculadas por tramos de ingresos reales. Si facturas 100.000 €, te enfrentas a un IRPF cercano al 45 % más unos 10.000 € de cotizaciones. Te quedan alrededor de 69.000 € netos. Consulta los costes reales del autónomo para ver el detalle completo.

Las SL tributan a un tipo fijo del 25 % (15 % durante los dos primeros años). Los ingresos pueden distribuirse como salario (deducible para la empresa) y dividendos (gravados al 19–23 %). Los beneficios no retirados quedan en la empresa y solo tributan cuando se reparten.
Ejemplo: si tu SL gana 100.000 € y reinvierte 20.000 €, pagas el 25 % de impuesto de sociedades solo sobre 80.000 €. Lo que no necesitas para gastos personales se queda en la empresa sin tributar hasta que lo retires.
Necesitas una justificación empresarial válida: operar en un sector con riesgos, contratar empleados o tener un propósito comercial claro. Las autoridades esperan un motivo real más allá de optimizar impuestos.
Conviene dar el salto si:
Por debajo de ese umbral, el ahorro no siempre compensa los costes de constitución y contabilidad.
Las empresas pagan un 25 % fijo de impuesto de sociedades. En negocios pequeños, los primeros 120.000 € de beneficio pueden tributar al 15 % reducido durante los primeros años.
Con una SL puedes pagarte una combinación de salario y dividendos.
Esa flexibilidad te permite reducir mucho la carga fiscal total.
Como socio administrador, cotizas solo por el salario declarado, no por todos los ingresos del negocio. El ahorro puede ser considerable respecto a un autónomo que cotiza sobre todo lo que factura. Más sobre la cotización de autónomos por ingresos reales.
Una SL puede retener beneficios para reinvertirlos o diferir impuestos. Puedes reinvertirlos en crecimiento, activos o inmuebles sin tributar hasta que los retires.

Es más complejo que ser autónomo, pero un buen gestor lo simplifica. Lee la guía completa sobre la Sociedad Limitada para el paso a paso detallado.
Ser autónomo es rápido y sencillo, pero no siempre lo más eficiente fiscalmente. Una SL te permite pagar menos impuestos, reducir cotizaciones y reinvertir más. Si facturas más de 70.000 € al año, merece la pena hacer los números.
¿Empiezas como autónomo primero? Lee la guía completa del autónomo y los impuestos que paga un autónomo.